Cursos especializado en medicina ortomolecular

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Todos los procesos de extracción energética en nuestras células requieren enzimas, es decir catalizadores o «aceleradores» biológicos. Desde la glucólisis hasta el ciclo de Krebs y la fosforilación oxidativa, absolutamente todos los pasos del metabolismo energético requieren la intervención de coenzimas como FAD y NAD (grupos prostéticos de importantes enzimas respiratorias) cuyos precursores son vitaminas. El interior de las mitocondrias provee la matriz estructural para los complejos enzimáticos de billones de cadenas respiratorias (respirasomas) que constantemente transducen energía para almacenarla en forma de ATP. Dado que la deficiencia de micronutrientes deprime la capacidad enzimática de las mitocondrias, la escasez de vitaminas del complejo B obliga tarde o temprano a las células a sobreexpresar la glucólisis (e inmediata fermentación del ácido pirúvico). Existe sólida evidencia experimental de que una depresión de la capacidad de generación energética aeróbica de nuestras células predispone exponencialmente al cáncer.(1) Al mismo tiempo, se sabe que la suplementación con megadosis de vitaminas hidrosolubles previene, e incluso revierte, el deterioro mitocondrial.(2)

En 1967 Linus Pauling, doble premio Nobel, propuso el término orthomolecular para definir un abordaje terapéutico que emplea nutrientes en rango farmacológico. El revolucionario concepto era tan audaz que, aunque opuesto inicialmente, modificó para siempre la medicina. El concepto central: “variar las concentraciones de las substancias presentes en el medio interno permite corregir desórdenes orgánicos” resulto ser un nuevo Principio Terapéutico de extraordinario valor. Por nutrientes debe entenderse aquí toda clase de substancias implicadas en el sostén estructural y el funcionamiento metabólico de la célula. Ello incluye los que cumplen función energética y constructiva, tanto como los cofactores enzimáticos e intermediarios metabólicos, los cuales funcionan como catalizadores biológicos que controlan las complejas reacciones bioquímicas intracelulares.

Antes de describir cualquier otro nutriente esencial, debemos mencionar al ácido ascórbico (vitamina C) que, si bien no esta implicado directamente en la respiracion celular, es un crucial regulador REDOX en los organismos vivos. Quizá el más poderoso y versátil antioxidante hidrosoluble, protege el cerebro y la médula espinal del constante ataque de los radicales libres. En los tejidos, garantiza una apropiada hidroxilación del colágeno, protegiendo el endotelio vascular, cicatrizando heridas, fracturas, quemaduras y previniendo estrías. Disminuye el colesterol -al precipitar su conversión en ácidos biliares- así como el ácido úrico (C5H4N4O3). También es necesaria para fabricar neurotransmisores y hormonas. Es ergogénica, antitóxica, inmuno-estimulante, anticancerígena, y antimutagénica. Su efecto, que bien puede considerarse quimioterapéutico, mejora la eficacia de las drogas oncológicas a la vez que protege contra las radiaciones. Por vía endovenosa y en dosis suficientes está siendo usada en nuestro Centro de Medicina Complementaria para la Terapia Metabólica del Cáncer y el tratamiento de infecciones virales. Aumenta la producción de interferón, la actividad de los neutrófilos y la de los macrófagos, los cuales detectan y tragan células cancerosas, bacterias y cuerpos extraños.(3-6) Hemos comprobado sostenidamente que repetidas dosis diarias de entre 1 y 5 gramos de vitamina C, tratan exitosamente la tuberculosis, la fiebre escarlata, infecciones pélvicas, disentería, septicemia, estados tóxicos y enfermedades virales como herpes zóster, meningoencefalitis, poliomielitis, neumonía, hepatitis, mononucleosis y otras.

Cantidad Mínima Imprescindible: 0,060 g. Dosis Óptima Personal: de 5g a 180 g

Las dosis deben distribuirse a lo largo del día para mantener un nivel estable en sangre. La tolerancia gastrointestinal al ácido ascórbico es directamente proporcional a la gravedad de la enfermedad (mientras más grave es el cuadro, más vitamina C admite el organismo). Debe pues administrarse tanto como sea necesario hasta inducir una leve diarrea. Para casos especiales se han llegado a usar tanto como 200 g por vía intravenosa. Veamos a continuacion, las vitaminas que mas estrechamente se conectan con la respiracion mitocondrial, y su importante rol en la prevención del cáncer.

Rol vitamínico en la respiración mitocondrial.

Desde el 2008, nuestro grupo de investigación ha venido proponiendo a la comunidad médica (así como el público en general) un programa cada vez más objetivo y práctico de prevención racional del cáncer. Debido a nuestros hallazgos experimentales y clínicos, y apoyados en la extensa evidencia acerca del origen metabólico del cáncer, el núcleo de nuestra estrategia ha sido preservar la capacidad oxidativa de las células, cuya sustitución por la fermentación homoláctica del ácido pirúvico es el rasgo fenotípico central del cáncer. Fundamentados en la evidencia científica, los elementos del programa tienen un objetivo central: preservar e incrementar la función de las mitocondrias, es decir, garantizar que la maquinaria respiratoria celular mantenga su capacidad para la fosforilación oxidativa.

El propósito mismo de la degradación oxidativa a que nuestro organismo somete los alimentos es extraer la energía contenida en sus enlaces químicos y transferirla al ATP, donde dicha energía es atesorada en forma de enlaces fosfóricos. Las mitocondrias son el escenario donde tiene lugar este intenso y complejo proceso. Varias enzimas respiratorias, implicadas en esta extracción de la energía contenida en los alimentos, provienen directamente de vitaminas, a saber: FAD, NAD, y el intermediario Acetil CoA, cuyos precursores son la Riboflavina (B-2), la niacina (B-3) y el pantotenato (B-5) respectivamente.

El exponencial incremento de la incidencia del cáncer con la edad tiene una altísima correlación con la declinación de la capacidad de nuestros tejidos para procesar la glucosa por medios oxidativos (respiración celular). En este sentido es claro que la maquinaria metabólica celular sufre el conocido fenómeno de los retornos marginales decrecientes. Tanto la cantidad de mitocondrias (densidad mitocondrial) de las células de nuestros tejidos, como su capacidad funcional, tienden a declinar con el tiempo por varios mecanismos degenerativos en los cuales está en primer lugar el daño oxidativo ocasionado por los radicales libres del oxígeno (RLO). La siguiente lista describe varios micronutrientes y sus propiedades regenerativas y protectoras:

VITAMINA B-1 (tiamina): Tiene propiedades antidepresivas y tonificantes. Cura la polineuritis, el beri-beri y la enfermedad de Wernicke-Korsakoff (trastorno gravísimo, a menudo fatal, derivado del alcoholismo). Sumamente útil contra la esclerosis múltiple y la miastenia gravis. Conocida como la “vitamina del carácter” por su impacto sobre el sistema nervioso y su efecto benéfico en la salud mental. Produce también un aumento de la capacidad de aprendizaje. La abundancia de tiamina no solo favorece la digestión de los alimentos, sino que elimina el ácido pirúvico en la sangre, cuya presencia disminuiría la agudeza mental, además de dificultar la respiración y comprometer la función cardíaca. La suplementación con tiamina incrementa la coordinación motora, acelera el tiempo de reacción, mejora la motricidad fina (conexión ojo-mano), y la velocidad de los movimientos voluntarios. Por si fuera poco, trata eficazmente el herpes zoster o culebrilla. La tiamina, la vitamina C y la cisteína conforman un poderoso trío antioxidante que combate el acetaldehído -conocido carcinógeno, mutágeno e iniciador de radicales libres y encadenamiento proteico (cross-linking). Este químico semejante al formaldehído, cuya forma alcohólica (formol) sirve para conservar cadáveres en las facultades de medicina, surge en el hígado a partir del alcohol que bebemos o que nuestro propio cuerpo fabrica, dañando sus tejidos y los del cerebro.(7)

Cantidad Mínima Imprescindible: 0,0015 g. Dosis Óptima Personal: entre 0,2 y 1 g

Fig.1 Corte transversal de varios axones neuronales mostrando la vaina concéntrica de mielina que los recubre (gris), responsable de la transmisión del impulso nervioso. El proceso de mantenimiento de dicha vaina conductora depende de nutrientes como los ácidos grasos y la tiamina. Los síntomas iniciales de la deficiencia en tiamina incluyen fatiga, irritabilidad, anorexia y labilidad emocional. La deficiencia total causa beri- beri, gravísima enfermedad carencial que termina siendo mortal. Sobrevienen inflamación del nervio óptico y daño al sistema nervioso, atonía gastrointestinal, anorexia, constipación severa e indigestiones y afecta también al sistema cardiovascular: el músculo cardíaco se debilita seriamente pudiendo incluso llegar al fallo. El autor de la imagen es nuestro amigo nerd, Dennis Kunkel, que ha dedicado su vida a la microfotografía. www.denniskunkel.com  Fig. 2 El Ciclo de Krebs, es el esencial conjunto de reacciones que permiten la oxidacion de los alimentos para obtener energía. La Acetil Coenzima-A -cuya estructura contiene a la vitamina B-5 o ácido pantoténico- es imprescindible en este proceso. Las vitaminas operan en conjunción con las enzimas, las cuales tienen numerosas e imprescindibles funciones dentro de la célula. Las enzimas constan de dos “dominios” o partes: el primero es una proteína y el segundo, una coenzima. Cada coenzima es, contiene, o fue manufacturada a partir de… ¡Vitaminas!

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