Caballos del Vino - Moros y Cristianos
Los caballos del Vino
Esta es la fiesta con mayúsculas de las tierras altas murcianas. Desde primeras horas de la mañana la agitación s adueña del pueblo de Caravaca y de sus visitantes. Las peñas del pueblo preparan desayunos que no dudarán en ofrecerte al tiempo que sacan sus hermosos caballos a los que visten con mantos ricamente bordados que ilustran distintas historias. Desde las luchas entre moros y cristianos hasta la concesión del Año Santo Perpetuo al santuario de la Vera Cruz de Caravaca. Por eso la cabezada de algunos hermosos ejemplares está cubierta con bordados que re p roducen la imagen del papa Juan Pablo II. Peñas y caballos son los dueños de las calles. Hacia el mediodía cuatro jóvenes con trajes camperos conducen los caballos por el pueblo. Unos se colocan a cada lado de la cabeza, cogiendo la brida, en tanto que otros dos lo azuzan desde atrás. De tanto en tanto los muchachos lanzan los caballos al galope por cualquier rincón de la ciudad, por lo que es recomendable que estés prevenido ante estas acometidas de animales y personas. Los festejos se completan con desfiles de moros y cristianos y mucho, mucho vino.
El origen de la fiesta de los Caballos del Vino se remonta a 1266, cuando Ibn Hud se levantó contra Castilla. Los cristianos se hallaban acosados en el castillo y el agua escaseaba. En un intento desesperado, enviaron a un grup de hombres y caballos para que rompieran el cerco y trajeran agua a la plaza. Con astucia y la ayuda del cielo, los jinetes consiguieron hacerse con agua y vino. Sin embargo, a la vuelta, fueron descubiertos. Los jinetes corrieron desesperadamente hacia la elevada fortaleza, azuzando a sus caballos y tirando de las bridas hasta llegar al castillo. Gracias a esta operación, las fuerzas cristianas lograron resistir hasta la llegada de las huestes que sofocaron la sublevación. Hoy, los caballos compiten cada 2 de mayo; primero desfilan informalmente y después de manera organizada.