Las antiguas bacanales griegas y romanas, las orgías paganas que se cebraban desde tiempos inmemoriales para festejar la llegada de la primavera fueron santificadas por el cristianismo cubriéndolas de ceniza, convirtiéndolas en una celebración de la muerte y eliminando de ellas el entusiasmo por la vida, la euforia colectiva, la orgía, el sexo, el vino, la burla, la locura, la risa... (En este ambiente, en plenas celebraciones dedicadas a Baco, dios del vino, un personaje llamado Tespis se pintó la cara, se coronó de pámpanos y ese fue el origen del teatro) Fiestas con reminiscencias paganas en primavera quedan muy pocas, en Carcabuey tenemos esta, un auténtico exabrupto que se diferencia de un carnaval en que se ensalza lo grotesco, lo esperpéntico, lo feo y estrafalario, más que disfraces bonitos, lo que queda de antiguo y lo que se busca son los mascarones, los pregones y las murgas... un goce para los sentidos, venid a verlo, repetiréis.