Sin ser visueño, un 12 de Septiembre, ya que me lo habían recomendado muchas veces, visité El Viso para ver sus famosas fiestas patronales, cuando llegué, aquello era distinto a lo que me imaginaba, eso era mucho mejor, todo un pueblo que había esperado 1 año para ver a su patrona, salía a la calle. En cualquier casa, una sevillana o una petalada, e cualquier esquina un "Alcora... Guapaa! " , al domingo siguiente volví y otra vez se volvió a repetir, otra vez, las mujeres se habían puesto el traje de flamenca, pero ese día, para peregrinar a los molinos, todo el pueblo emigraba a los molinos. Cientos de caballos y decenas de carretas pasaron primero, y después, el esperado Simpecao, en su carretade plata, tirado por dos grandes bueyes, con mucho colorido por las flores y rodeado por miles de peregrinos que le cantaban a su virgen.
Ese año me propuse ir cada septiembre al Viso, y desde entonces, no me pierdo ni un año ver a la virgen por las calles de su pueblo ni la romeria a los molinos, porque cada septiembre, me entran ganas de ser visueño.